La miopía se considera un problema de salud pública a nivel mundial. En la oftalmología, la miopía es una de las afectaciones más comunes que requieren tratamiento, con una tasa en adultos que oscila entre el 15% y el 49%. La incidencia de la miopía varía en función de factores geográficos, socioeconómicos y étnicos. Un estudio de cohortes de la Academia Americana de Oftalmología ha demostrado que la prevalencia de la miopía es cada vez más frecuente en niños recién nacidos de América del Norte lo que conlleva consecuencias tanto clínicas como económicas. En el Perú la frecuencia de miopía hallada fue de 23.8% en población escolar, lo cual también constituye un factor de riesgo importante para el desarrollo de enfermedades oculares; glaucoma, cataratas y desprendimiento de retina, incluso en miopes leves (menos de 3 Dioptrías).

Actualmente en el Perú la atención clínica estándar se basa en el tratamiento usualmente con gafas, en lugar de limitar su progresión en las miopías mayores de 3 dioptrías. Numerosos ensayos han evaluado la eficacia de distintas terapias dirigidas a ralentizar dicha progresión, tales como lentes bifocales y multifocales, lentes de contacto y ortoqueratología. Sin embargo, todos ellos concluyen que el tratamiento más eficaz es el uso de fármacos antimuscarínicos vía tópica. La atropina ha demostrado una disminución en la progresión de la miopía en hasta 0.8 dioptrías al año, el colirio de atropina ha resultado ser el tratamiento más seguro y eficaz para frenar la progresión de la miopía.Aunque no se conoce con exactitud el mecanismo de acción de dicho fármaco, estudios recientes han demostrado que la atropina actúa también por una vía no acomodativa, regulando el receptor muscarínico de la retina y esclerótica. Se ha demostrado que a dosis más bajas de colirio de atropina (0,01%) los efectos adversos son mínimos, consiguiendo una reducción de la progresión de la miopía del 50%.

 El principal problema que se plantea para los oftalmólogos peruanos es que solo existe comercializado el colirio de atropina al 1% y 0,5%. Ante la falta de respuesta de la industria farmacéutica ante esta necesidad de los oftalmólogos, la formulación de medicamentos individualizados o en fórmulas magistrales ofrece una alternativa para abordar dicho tratamiento.

 

Dr. Carlos Carrión Ojeda

Médico Oftalmólogo

Especialidad en Oftalmología Pediátrica

Universidad Nacional Mayor de San Marcos