No cabe duda de que la aplicación de BOTOX esuno de los procedimientos no invasivos más procurados en cirugía plástica. BOTOX es la marca más reconocida del mercado, contiene toxina botulínica tipo A que es una neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum, descubierta en el año 1822 por Kerner cuando estudiaba el Botulismo, desde entonces ha sido ampliamente estudiada y descrita; pasó de ser el veneno en los alimentos a ser llamada el “veneno milagroso”.

Desde principios de 1990, la toxina botulínica se ha utilizado para tratar trastornos como el parpadeo exagerado, los espasmos faciales y las contracciones musculares en pacientes con parálisis faciales, esas aplicaciones dieron la experiencia suficiente para conocer las dosis y los efectos de la toxina. Es así como una década después, en el año 2002 la FDA autorizó su empleo para minimizar las arrugas faciales y desde entonces se viene usando con éxito por 20 años.

En la actualidad, existen varias preparaciones de Toxina Botulínica A disponibles en el mercado: Botox, Dysport, Xeomin, Reage, etc. Las mejores indicaciones de tratamiento con toxina están en el tercio superior del rostro, como son: la corrección de las arrugas verticales entre las cejas, los surcos horizontales en la frente y las patas de gallo, que son las que mejores resultados tienen y las más procuradas. Otros efectos menos conocidos son: levantamiento de cejas, adelgazamiento de rostro, levantamiento de punta nasal, disminución de bandas platismales, disminución de sonrisa gingival. También se usa para otras afecciones relacionadas con el estrés como el bruxismo en los dientes, la hiperhidrosis (excesiva sudoración) y migraña asociada a espasmos.

Hoy en día nuestras imágenes están cada vez más expuestas por las redes sociales, más de uno ha visto una foto que no le agrada o detalles que antes no notaba durante las videollamadas, por eso en estos tiempos los procedimientos no invasivos como aplicación de Toxina Botulínica y Ácido Hialurónico son solicitados tanto por mujeres como hombres de diversas edades, la exigencia es diferente el tratamiento actual no sólo busca desaparecer las arrugas sino también tener resultados naturales que respeten las características de cada paciente (tratamiento personalizado) ya que las personas quieren verse bien y sentirse bien. De igual manera, se está iniciando el tratamiento en personas jóvenes, contrariamente a lo que muchos todavía piensan, las aplicaciones pueden comenzar a realizarse alrededor de los 30 años, puesto que la aplicación de Toxina Botulínica en estados iniciales retrasa la formación de arrugas y puede aplicarse manera más suave.

Pero también hay temor en los pacientes respecto a que la toxina cambie el rostro o deje la cara hinchada, lo cierto es que la Toxina Botulínica no hincha, porque no actúa como un relleno, solo actúa relajando las fibras musculares relacionadas con algunas expresiones. Por tanto, lo recomendable es que este procedimiento sea realizado por un especialista calificado como son los cirujanos plásticos y los dermatólogos, quienes escogen un producto adecuado y explicará hasta qué punto la aplicación puede ayudar con el resultado deseado.

 

Dr. John Jaulis

Médico Cirujano Plástico

Médico graduado de la Universidad Peruana Cayetano Heredia

Postgrado Cirugía plástica y reconstructiva USU – Rio de Janeiro – Brasil

Postgrado Cirugía General, Santa Casa de Misericordia Rio de Janeiro – Brasil

Miembro de la Sociedad Peruana de Cirugía Plástica