A pesar de los sorprendentes avances en oncología molecular, prevenir el cáncer continúa siendo un desafío. El despistaje del cáncer de cérvix es costo-efectivo por su largo periodo de latencia y tiene un impacto positivo en la calidad de vida de poblaciones socioeconómicamente deprimidas.

La oncología ha cambiado en los últimos años hacia un modelo de medicina “4P”, es decir una medicina predictiva, preventiva, personalizada y participatoria. El despistaje y la prevención juegan un rol mayor en función a las condiciones y creencias de las poblaciones individuales desde un enfoque holístico.

El cáncer de cérvix, es el cáncer ginecológico más frecuente en las mujeres; las modalidades de despistaje incluyen:

1) Citología cervical (Papanicolau o PAP) que puede ser convencional o en base líquida (CBL) y puede ser automatizada (CBLA).

2) Los métodos de inspección cervical, que incluyen Inspección visual con ácido acético al 3-5% (IVAA), directa o con magnificación (IVAAM), o visualización con lugol (VILI).

3) Pruebas virales para el virus de papiloma humano (HPV). 

Otras modalidades, tales como la cervicoscopía, cervicografía, colpohisteroscopia/microcolpohisteroscopia, especuloscopía (un examen de despistaje quimioluminiscente) y pruebas polares (espectrofotometría/microespectrofotometría, espectrofotometría fluorescente), son aún experimentales.

De acuerdo a las Guías de despistaje en cáncer de cérvix, las mujeres menores de 21 años no requieren despistaje, entre los 21-29 años deben tener un PAP cada 3 años, solo si han iniciado actividad sexual; las mujeres mayores de 29 años deben tener tamizaje por cáncer de cérvix cada 5 años con PAP y test de HPV. El tamizaje debe ser discontinuado a partir de los 65 años.

Los nuevas pruebas de tamizaje comprenden p16/ki-67 (CIN-Tecplus), p16 es un proteína celular que se cobre-expresa durante una infección por un HPV transformante y sirve como bio-marcador independiente del tipo de HPV, que es un estudio de inmuno-histoquímica/citoquímica. La limitación de la interpretación de p16 es la subjetividad y consumo de tiempo, por esta razón se expandió el estudio con el uso de Ki-67, demostrando ser altamente reproducible.

Otra prueba importante es el incremento de la Metilación de los genes del hospedero, que ha sido observado en pre-cáncer y cáncer de cérvix, comparado con las infecciones agudas por HPV. Tres marcadores de metilación han sido evaluados; CADM1, MAL y miR-1242; mostrando un rendimiento similar a la citología en mujeres HPV positivo.

Finalmente, no existe un único ni un mejor estudio de tamizaje, la elección depende del tipo de población objetivo; por ejemplo, una mujer que acude por primera vez a un estudio de tamizaje y tiene alto riesgo de pérdida de seguimiento ¿le ofreceríamos un PAP o test HPV o ambos?; pues no, probablemente no regrese por los resultados; en este caso sería conveniente realizar un IVAA, ya que así obtenemos un resultado inmediato y estamos aptos para ofertar un tratamiento inmediato.

Hospital Arzobispo Loayza
Lima, Perú

Dr. Eduardo Figueroa Benites
Oncólogo Ginecólogo

Dr. Roger Elias Ocon Roncal
Oncólogo Ginecólogo