El mundo microbiano interactúa con el cuerpo humano constantemente. Estamos en contacto diario con un número infinito e innumerables variedades de microbios en nuestro entorno.

La microbiota, o sea los microbios como bacterias, virus, parásitos, arqueas y hongos en nuestro propio cuerpo juega un rol fundamental en el desarrollo de innumerables enfermedades. El papel fundamental de la microbiota en la inmunidad del huésped fue aclarándose con el avance del conocimiento científico en años recientes. Demostrando la estrecha alteración de la composición original de la microbiota (disbiosis) y la asociación con el desarrollo de alergias.

Los cambios en el estilo de vida, incluida la reubicación de zonas rurales a entornos urbanos, la alta tasa de partos por cesárea, el alto uso de antibióticos en casos no necesarios, los cambios en los hábitos alimentarios predominantemente en una dieta alta en grasas, la poca ingesta de fibras, la alimentación con biberón, influyen en la composición de nuestra microbiota y en consecuencia su efecto sobre el sistema inmunitario.

Los avances en las técnicas moleculares, como la secuenciación de última generación de genes 16S rRNA bacterianos nos ha permitido conocer, cuáles son las bacterias que nos habitan y por otro lado saber cuál de ellas eran las que ejercen un efecto benéfico o protector en el desarrollo de las enfermedades alérgicas. Hoy sabemos que cada órgano que tiene contacto con el exterior posee una microbiota particular y habitual, a su vez esta microbiota cuando su parte genética se pone en contacto con los genes nuestros y de ese íntimo contacto empieza a ejercer sus efectos inmunomoduladores, ayuda a regular los procesos de defensa y su nombre también cambia y se denomina microbioma, aunque los términos son parecidos, no es lo mismo.

Cuando hablamos de enfermedades alérgicas, abarcamos bajo este término un sinnúmero de afecciones como es la rinitis, el asma, la alergia alimentaria, la dermatitis atópica, y en todas ellas existe evidencia de una alteración de la microbiota. La evidencia mencionada proporciona una base para el desarrollo de estrategias innovadoras en prevención y tratamiento de las alergias. Como es el uso de probióticos fundamentalmente y/o también de prebióticos y simbióticos debido a su potencial para modular el entorno inmunitario y la microbiota. El aumento de las enfermedades alérgicas en los últimos 100 años se ha convertido en una carga cada vez mayor para la salud en todo el mundo. Es poco probable que la predisposición genética por sí sola explique el aumento de la prevalencia de enfermedades alérgicas en tan poco tiempo. A partir de 1989, se introdujo un concepto conocido como la hipótesis de Higiene. Los investigadores teorizaron que el aumento de las enfermedades alérgicas resultó debido a una exposición microbiana inadecuada debido a mejores prácticas de desinfección después de observar una menor incidencia de infección en la primera infancia de los pacientes alérgicos.

La composición del microbioma es dinámica y está fuertemente influido por factores externos. Una interrupción en cualquier parte de este proceso resultará en un mal funcionamiento del sistema inmunológico que responde en forma anormal al contacto con ácaros, pólenes, hongos, alimentos, etc. Y como todo en medicina la prevención es clave para evitar que eso suceda.

 

Dr. Pablo Moreno

Especialista en Alergia e Inmunología

Presidente Saliente de la Asociación Argentina de Alergia

Vicepresidente de Fundaler

Vocal de la Sociedad Latinoamericana de Alergia, Asma e Inmunología