Es común el concepto que las personas desarrollan alergias porque “tienen las defensas bajas”. En la mayoría de casos esto es incorrecto. Muy por el contrario, a lo que muchos piensan, las alergias ocurren porque el sistema de defensas reacciona exageradamente ante estímulos que usualmente serían inofensivos para una gran mayoría de individuos. Y no es necesario que una persona está sometida a una alta dosis de alérgenos (elementos que producen reacciones alérgicas en distintas personas e independientemente de la edad y genética familiar) para que su cuerpo desarrolle una reacción ante este elemento, basta con estar expuesto a una porción mínima para que vea afectado su organismo y se manifiestan anomalías, ya sea en menor o mayor intensidad. Y también a esta confusión de información se suman el concepto de las intolerancias a ciertas proteínas de algunos elementos como es el caso de la lactosa. Sin embargo, es necesario poder diferenciar estos términos.

Es por eso que las personas, en lo posible, con la guía de su médico de cabecera puedan identificar ciertos síntomas que les indiquen o evidencien que hay una reacción anómala en el organismo del individuo afectado. De esta manera también poder conocer las manifestaciones corporales más habituales en cualquier individuo.

Las alergias más conocidas son:

  • La rinitis alérgica (la alergia más frecuente en las pacientes).
  • El asma alérgica (no todos los casos de asma tienen un “origen alérgico”).
  • La anafilaxia (la presentación de alergia más severa).
  • La dermatitis atópica (una alergia de piel frecuente en niños).
  • La urticaria y el angioedema (ronchas o hinchazón recurrentes, que la mayoría de veces no tienen un verdadero origen alérgico).
  • Las alergias a fármacos (suelen ser muy mal diagnosticadas y tratadas en nuestro país).
  • Las alergias a alimentos (son pocos los especialistas en diagnosticarlas y manejarlas adecuadamente).
  • Las alergias a insectos (desde el prurigo, un problema sumamente común en niños, hasta las reacciones severas a picaduras de himenópteros, como la abeja o la avispa).

Las alergias se han tornado muy frecuentes, afectando hasta al 40% de la población, por lo que generan grandes costos y disminución de la calidad de vida. Y, sobre todo, trae consecuencias de condicionamiento sobre un individuo que padece de alergias y no ha sido diagnosticado correctamente o que, para males, el tratamiento asignado por su médico no es el adecuado, pues esta persona puede ver afectada sus relaciones sociales a tal punto de ser dejado de lado por grupos que consideren que su afección es contagiosa y no producto de un alergeno todavía no identificado.

A pesar de su alta frecuencia e impacto, la atención de los pacientes con alergias está lejos de ser ideal. Pues se sigue teniendo desconocimiento que estas afecciones pueden ser generadas por elementos totalmente externos a nosotros y que se puede haber crecido con ello, pero que también pueden ser ignorados en la misma medida, ya sea por malos análisis, por desconocimiento o porque simplemente el individuo ya normaliza estas anomalías.

 

Dr. Juan Aldave

Médico Alergólogo del Hospital Rebagliati

Profesor de Inmunología en la Universidad Peruana Cayetano Heredia

Jefe de la Unidad de Inmunodeficiencias Primarias en 

el Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins