PARTE 1

Por años, se ha considerado que las decisiones políticas son netamente racionales y que la elección de cualquier presidente, congresista, ministro o juez es exclusivamente lógica. Cuando vemos y escuchamos a los políticos en conferencias de prensa o debate, asumimos que nuestras posturas son gobernadas únicamente por procesos cognitivos alturados. Es decir, creemos que elegimos candidatos luego de haber evaluado concienzudamente los pros y contras. Sin embargo, múltiples investigaciones han observado la participación de distintas estructuras cerebrales mediante tecnologías de neuroimagen. Es así que se ha podido determinar que tanto estructuras corticales como subcorticales intervienen en las decisiones que tomamos. ¿Esto qué quiere decir? Que tanto capacidades tan complejas, como el pensamiento y el razonamiento, y procesos que escapan a nuestra libre decisión, como las emociones; se unen en una única dinámica que concluye el día que votamos por un candidato u otro.

¿Cómo evaluamos a los políticos? Aquí reside la prueba número uno: no todas las decisiones políticas son exclusivamente racionales. La amígdala, una estructura subcortical como forma de almendra, está involucrada en los procesos de evaluación y con las actitudes que tenemos frente a los candidatos. En una investigación de neurociencia política, se mostraron los rostros de candidatos demócratas, como Al Gore; y republicanos, como Ronald Reagan. Lo que se encontró fue que la amígdala y el giro fusiforme se activan ante rostro familiares. De hecho, la amígdala se activó fuertemente ante candidatos favoritos. De esta manera, la elección de candidatos podría estar supeditada a dos procesos: Las personas votan porque están motivadas y activadas por su candidato favorito y; las personas votan porque sienten aversión hacia el candidato rechazado.

PARTE 2

¿Cómo percibimos a nuestros candidatos?

Las investigaciones indican que las personas distorsionan la información para hacerla coincidir con sus creencias. ¿Qué significa esto? Que las personas alteran las distintas pruebas que existen sobre los candidatos para hacer concordar los datos del  entorno con las creencias personales. Esto explica, por ejemplo, por qué grupos tan amplios continúan votando por ciertos candidatos. Westen, Blaggy, Harenski, Kilts y Hamman (2006) llevaron a cabo un estudio sobre demócratas y republicanos: hallaron que los demócratas percibían contradicciones sobre George W. Bush y los republicanos sobre John Kerry. En este proceso, se activaron la corteza prefrontal ventromedial, la corteza cingulada posterior y anterior, la ínsula y la corteza orbitofrontal lateral. Estas regiones están involucradas en el pensamiento de información negativa y respuestas afectivas

¿Somos capaces de asumir diferentes puntos de vista?

En una investigación, mientras se realizaba FMRI, los participantes interactuaron con personas con similares y diferentes puntos de vista. La corteza prefrontal ventromedial se activó ante opiniones similares; y la corteza prefrontal dorsal, la unión  temporoparietalbilateral y la ínsula ante opiniones distintas Otra estructura involucra  en toma de perspectiva es la corteza prefrontal medial.

 

Guillermo Molinari

Máster en docencia universitaria

Director Pedagógico

Ex viceministro de Gestión Pedagógica del Ministerio de Educación