El carcinoma hepatocelular (CHC) es la neoplasia primaria del hígado más frecuente en el mundo y la tercera causa de muerte por cáncer. Su distribución mundial es muy heterogénea y está estrechamente relacionada con la pre-valencia variable de los diferentes factores de riesgo.

La incidencia máxima ocurre en el sudeste asiático y África Subsahariana. La mayor parte de los casos en esa zona están en relación con el virus de la hepatitis B (VHB). El sur de Europa presenta una incidencia intermedia y el norte de Europa y América tienen la menor incidencia. En estas dos últimas zonas desempeñan un papel predominante la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) y el alcoholismo. En los últimos años, ha ocurrido un cambio en el patrón epidemiológico en diversas áreas.

Por ejemplo, en países donde la infección crónica por VHB es la principal causa de CHC, (como Taiwán), la incidencia ha disminuido debido a la continua implementación universal de la vacuna contra el VHB. Por el contrario, la incidencia de CHC ha aumentado en países como el Reino Unido, Canadá, y Estados Unidos lo cual refleja probablemente la diseminación de la infección por VHC.

El diagnóstico precoz cuando el paciente está asintomático, es lo único que permite poder llevar a cabo un tratamiento curativo del CHC. Es por esto que se requiere realizar estudio ecográfico sistemático por 6 meses en enfermos por cirrosis hepática.

Un nódulo detectado mediante ecografía que su diámetro excede los 10 milímetros es muy probable que se trate de un CHC. Si el nódulo detectado supera este límite debe realizarse otro estudio no invasivo para llegar al diagnóstico concluyente. Aprovechando que la vascularización del CHC es predominantemente arterial a diferencia del parénquima hepático normal que es arterial y venosa (portal) se realiza una TAC con contraste que permite observar un patrón vascular específico caracterizado por una intense captación de contraste en fase arterial seguido de un lavado rápido del contraste en fase venosa, portal o tardía. Este patrón es específico para el diagnóstico de CHC. A pesar del perfeccionamiento de las técnicas de imagen en algunos enfermos es necesario una punción de la lesión para llegar al diagnóstico de certeza.

Recientemente se han utilizado técnicas de biología molecular basadas en la expresión génica, así como, tinciones de inmunohistoquímica. Una vez obtenido el diagnóstico es necesario el estudio de extensión de la enfermedad, evaluar la disfunción hepática y valorar el pronóstico para elegir el tratamiento adecuado, por lo que se usa el sistema Barcelona- Clinic- Liver-Cáncer (BCLC). Atendiendo al estadio en que se encuentre el paciente, según este sistema hay enfermos que pueden ser tratados con intención curativa mediante resección quirúrgica, trasplante hepático y ablación. También ha sido utilizado para pacientes con estadios algo más avanzado la quimioembolización hepática. En el CHC avanzado el único tratamiento que ha demostrado algún beneficio es el sorafenib. En los últimos años han aparecido otros tratamientos locorregionales como por ejemplo la radioembolización.

Dr.Enrique Arus

Gastroenterólogo,

CUBA