En el 2015, en los establecimientos de salud del sistema de salud se atendieron a 353,191 (treciento cicuentitres mil ciento noveintiuno) personas con diagnóstico de hipertensión arterial esencial, 71% más atendidos con relación al 2010, 14,257 (catorce mil doscientos cincuenticiete) personas con enfermedad isquémica del corazón, 24,203 (veinticuatro mil doscientos tres) personas con enfermedades cerebrovasculares y 135,055 (ciento treinticinco mil cincuenticinco )personas con diagnóstico de diabetes mellitus.

Un gran número de la población del país tiene la percepción de que las enfermedades cardiovasculares se presentan únicamente en población adulta mayor, sobre todo son los jóvenes quienes ven el riesgo de enfermedades cardiovasculares muy lejano; sin embargo, los estudios poblacionales muestran que los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares están presentes en todas las etapas de vida, es decir, aproximadamente 7.8% de las personas con presión arterial alta tienen entre 15-29 años(1) y 1.6% de los personas con diabetes mellitus tienen entre los 25-34 años.

Se puede observar que la prevalencia de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares en el Perú, según la ENDES 2014, muestran prevalencias mayores principalmente en varones y una mayor concentración en Lima Metropolitana principalmente en relación al hábito de fumar, consumo de alcohol, sobrepeso, obesidad.

Por otro lado, la carga de enfermedad medida como los años de vida saludables que pierden las personas por presentar enfermedades cardiovasculares se ha incrementado en los últimos 12 años. En el año 2012, el incrementado fue más del doble con relación a 2004, es decir, en 8 años la población peruana ha dejado de vivir saludablemente 223,155 (doscientos veintitrés mil ciento cincuenticinco) años por presentar al menos una enfermedad cardiovascular, lo cual, trae consecuencias los altos costes sociales, laborales y económicos a las familias peruanas. Esta pérdida de años saludables no solo se presenta en la población adulta mayor, sino que se puede observar en las etapas de vida de 15 a 44 años y 45 a 60 años principalmente en las mujeres, que se ha ido

incrementado en los últimos 12 años. Ver Tabla 1

Ante esta situación los servicios de salud como medida preventiva promueven la valoración clínica de factores de riesgo desde los 5 años y el tamizaje de laboratorio desde los 40 años para el diagnóstico precoz de enfermedades cardiovasculares que permitan controlar y manejar los factores de riesgo y condiciones asociados a la mortalidad por complicaciones cardiovasculares (neurológicas, renales y coronarias entre las más frecuentes). Sin embargo, el abordaje de las enfermedades cardiovasculares hace necesario la implementación de enfoques multisectorial que inicien con una férrea voluntad política para hacer frente al reto del control de las enfermedades cardiovasculares, para establecer acciones en todos los sectores y niveles de gobierno. Ejemplo de ello son los países donde se aplican enfoques de “Salud en todas las políticas”, como estrategia para establecer sinergias de todo el gobierno para gestión de los principales determinantes sociales estructurales de las inequidades e intermedios de las enfermedades cardiovasculares.

 Las intervenciones que han demostrado disminuir el riesgo cardiovascular de morir por infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o enfermedad renal crónica deben estar asociadas a políticas públicas diferenciadas y orientadas a la gestión de los determinantes sociales estructurales de las inequidades e intermedios que favorecen los estilos de vida saludables, la disminución del consumo de sal a menos de 5 gramos de sal al día (equivale a una cucharadita), disminución del consumo de alcohol a no más de 20-30 gramos de etanol en varones y 10-20 gramos en mujeres al día, eliminar el consumo de cigarrillos, así como, realizar actividad física moderada 30 min al día como nadar, caminar o ir en bicicleta, además de incrementar el consumos de frutas y verduras.

En ese sentido, en los últimos 5 años Ministerio de Salud como ente rector del sector salud ha aprobado importantes políticas orientadas al abordaje de los principales determinantes sociales de las enfermedades cardiovasculares que han permitido que en el 2016 se aprueben los Lineamientos de Políticas y Estrategias para la Prevención y Control de Enfermedades No Transmisibles (ENT) 2016 – 2020, que tienen como finalidad contribuir a la mejora de la calidad de vida de la población peruana a través de la disminución de la carga de morbilidad, discapacidad prevenible, así como la

mortalidad prematura debido a Enfermedades No Transmisibles, así como la aprobación de Guías de Práctica Clínica orientadas al primer nivel de atención como la “Guía de Práctica Clínica para el Control y Manejo de la Enfermedad hipertensiva” y “Guía de Práctica Clínica para el Control y Manejo de la Diabetes” que se espera permiten mejorar la gestión de los recursos necesarios para que los establecimientos de salud cuenten con las herramientas para un adecuado manejo y control.

A continuación, se aprecia la evolución de los años de vida saludables perdidos por enfermedad cardiovascular (AVISA)

Fuente: Elaboración propia sobre los datos de los estudios de carga de enfermedad de la

Dirección General de Epidemiologia 2004, 2008 y 2012.

Lic. Eloisa Nuñez Robles

Dr. Jorge Hancco Saavedra

Dirección de Prevención de Enfermedades No

Trasmisibles y Oncológicas – MINSA