Es una de las hepatopatías crónicas cuya prevalencia ha aumentado considerablemente en las dos últimas décadas, alcanzando la cifra de 25.2 % a nivel mundial y de 30.4 % en Sudamérica. Es la segunda causa de cirrosis hepática detrás de la enfermedad hepática relacionada al alcohol (30-35 %) y también la segunda indicación de trasplante hepático en el mundo (la primera en Estados Unidos). La esteatosis hepática (grasa en el lobulillo hepático) es un término histopatológico que puede puede deberse a otras causas: consumo excesivo de alcohol, hepatitis crónica C (genotipo 3), lipodistrofia, nutrición parenteral, desnutrición severa, fármacos (corticoides, metotrexate, amiodarona, tamoxifeno, valproato), entre otras. La EHGNA (“Hígado graso”) se sigue estudiando ampliamente, pero ya se reconocen en su etiopatogenia los siguientes factores: a) Predisposición genética; b) Disbiosis intestinal; c) alteración en el metabolismo fundamentalmente de la glucosa y los lípidos. El factor de riesgo más importante es la Hipertrigliceridemia (elevación sostenida de los Triglicéridos > 200 mg/dL) en el 69 %, seguido por la Obesidad (IMC > 30) en el 51.3 % de pacientes y la Diabetes Mellitus en el 22.5 %.

 Habitualmente es una condición asintomática, aunque hasta un 20 % de pacientes pueden presentar dolor abdominal en el cuadrante superior derecho y un 10 % hepatomegalia en una ecografía. Se observa que del total de pacientes con EHGNA, sólo 25 a 30 % continuarán el proceso inflamatorio) y de éstos, el 25 % llegarán a Fibrosis avanzada y cirrosis hepática. En los últimos años se han desarrollado modelos no invasivos basados en pruebas serológicas con una sensibilidad que alcanza a 60-70%. Un reciente estudio le agregó a estos indicadores, la estimación grasa por Elastografía Transitoria más CAP, alcanzando un 80 % de sensibilidad, lo cual parece ser el camino a seguir dado el alto costo/beneficio de la Espectroscopía por Resonancia magnética. En cuanto al tratamiento no farmacológico, se estipula una dieta con restricción de carbohidratos y grasas saturadas/trans más una actividad física regular (150 minutos de caminata ligera por semana).

 El tratamiento farmacológico es esperanzador en estudios fase 2 y 3 con fármacos que actúan en diferentes blancos: agonistas del receptor Farsenoide X, del PPAR-δ, PPAR-. Finalmente debe tenerse en cuenta que, apenas un 15% de los pacientes con EHGNA fallecerán por Cirrosis hepática y/o complicaciones, y que fundamentalmente la morbi-mortalidad se dará por Enfermedad vascular sistémica (aumento del riesgo coronario y de los eventos vasculares cerebrales).

Dr. Carlos A. García-Encinas

Médico Asistente en el Servicio de Gastroenterología y Unidad de Hígado

Hospital Cayetano Heredia

Fellowship en el Hospital Universitari i Politècnic La Fe, Valencia – España

Miembro de la Asociación Latinoamericana para el Estudio del Hígado

Miembro del Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis ulcerosa