Cuando una persona tiene una enfermedad muy avanzada, en fase terminal, donde ya no se puede hacer nada medicamente para detener la enfermedad, se debe de pasar a los “Cuidados paliativos” en donde se prepara tanto al enfermo como a la familia para aceptar y asumir el final inminente, sin el tratamiento curativo como antibióticos, transfusiones, quimioterapias, etc., sino que se administra básicamente un tratamiento sintomático, que palien (de ahí el nombre de cuidados paliativos) los síntomas más molestos como el estreñimiento, insomnio, nauseas, vómitos pero sobre todo el dolor.

 Todos algún día dejaremos este mundo y así como las familias se preparan para recibir a un nuevo integrante, cuando viene a este mundo, con ajuares y baby showers, pañales, cunas, sonajas y juguetes para el recién nacido, dándole la bienvenida a su nueva familia; también se debe aprender el preparase para despedir a nuestros seres queridos en la hora de fallecer. No hay mejor lugar para morir que el hogar, rodeado de sus seres queridos y amigos, así el enfermo se despide amado, llorado, abrazado y engreído por todos. Hoy en día los cuidados paliativos se están convirtiendo en una rama muy importante de la medicina, tanto así que, muchos profesionales de la salud se están especializando en ellos a través de cursos, congresos, diplomados e incluso maestrías.

Los cuidados paliativos ven los aspectos médicos (dolor y efectos negativos de la de la enfermedad), aspectos psicológicos (depresión, ansiedad), sociales y espirituales. Con un elevado contenido ético; nos preparan para el temido final. Prepara al enfermo y a la familia hacia ese temido final. Los estudiantes reciben cursos desde cómo dar bien las malas noticias, hasta el manejo de medicamentos controlados, como la morfina y sus derivados, psicofármacos o anestésicos. Se aprende sobre espiritualidad, bioética y se prepara a la familia y al paciente a morir en paz. Se evita el encarnizamiento terapéutico, que es el tratamiento inútil, como el colocar tubos, catéteres etc, cuando son innecesarios que solo prolonga la agonía del enfermo, y le ocasiona dolor físico y espiritual tanto al paciente como a su familia.

 

Dr. Carlos Sandoval Cáceres

Médico Geriatra

Profesor del Residentado Médico de Geriatría UNMSM y URP

Clínica Los Andes