El cáncer de tiroides es una neoplasia maligna con capacidad de metástasis que se produce en la glándula tiroides por diferentes mecanismos. Existe una variedad de cáncer de tiroides clasificados según su agresividad, siendo el más frecuente el tipo bien diferenciado, dividido en papilar y folicular, con un nivel de agresividad bajo; el tipo moderado y poco diferenciado, con una agresividad intermedia; y el tipo anaplásico, sumamente agresivo.

Según el registro de cáncer de Lima Metropolitana del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, hubo alrededor de 500 casos el bienio 2004-2005. Asimismo, se calcula que una de cada siete mujeres va a presentar tumores en la tiroides. Por otro lado, la tasa en varones es menor: la proporción es de un hombre por cada tres mujeres. Las principales causas de esta neoplasia son la inflamación crónica de tiroides, producida usualmente por la tiroiditis, y el estímulo de la hormona estimulante de la tiroides. Entre otras causas se encuentran la irradiación, la falta de consumo de yodo, entre otros. El principal signo de alerta es la aparición de un tumor tiroideo, que de ser cancerígeno tiene características diferenciables de los tumores benignos. Estos suelen ser duros, fijos y, usualmente, dolorosos.

El tratamiento de cáncer de tiroides requiere de intervención quirúrgica para extirpar toda la enfermedad macroscópica. Si hay sospecha de enfermedad ganglionar, se diseccionarán los grupos ganglionares. En otros tipos, se utilizarán la radiación y, si es muy avanzado, la quimioterapia. El cáncer de tiroides agrupa factores que pueden ser prevenibles como la dieta, la cual debe contener una cantidad adecuada de yodo; el tratamiento de las enfermedades crónicas de tiroides, lo cual ayuda a disminuir la tasa de riesgo de presentación de cáncer.

 

Dr. Carlos Olaechea

Médico Cirujano Oncólogo de Cabeza y Cuello en Clínica Delgado

Coordinador de la UPCH para el residentado médico de Cirugía de Cabeza y Cuello en Oncosalud Auna