Algunas personas desconocen el trabajo que puede realizar un médico especialista en alergología. Incluso algunos padres suelen llegar al consultorio de un alergólogo pediatra, luego de pasar por distintos pediatras especialistas en otras ramas de la pediatría. Particularmente en el caso de las alergias alimentarias, muchos padres prefieren visitar al gastroenterólogo primero y posteriormente terminan consultado con un alergólogo infantil.

Por otra parte es importante que los padres identifiquen síntomas, para así diferenciarlos, de un catarro común, donde los síntomas duran 1 semana aproximadamente y en el caso de alergia respiratoria en donde suelen ser persistentes. Es importante mencionar que no se nace con alergia, sino que se desarrolla en un momento determinado de la vida desde la lactancia hasta la edad adulta. Existen factores genéticos, como tener padres o hermanos alérgicos, que predisponen a la aparición de la alergia. Así como factores epigenéticos, es decir factores externos ambientales, como la contaminación ambiental, el estilo de vida, la alimentación, son algunos de estos factores implicados. Y no puedo dejar de mencionar el microbioma (microorganismos que se albergan en el organismo) puede ser otro factor que se une a la predisposición genética para el desarrollo de la alergia. Dentro de la patología alérgica en la infancia, las alergias alimentarias a proteínas de leche y huevo, son las más prevalentes, por otro lado en las alergias respiratorias (rinitis, asma) lo más común es encontrar sensibilización a ácaros y pólenes. Hasta la fecha no hay manera de prevenir una alergia, pero si de controlarla y para eso contamos con herramientas que junto a la historia clínica, nos llevan a un diagnóstico certero, cómo son las pruebas cutáneas e IgE específicas; la primera consiste en aplicar sobre la piel pequeñas gotas de alérgenos y con una lanceta puncionar sobre la gota, para introducirla con la capa superficial de la piel, prueba rápida que se realiza en 20 minutos y por otro lado tenemos IgE específica, este examen se realiza en sangre y nos indica la concentración de distintos anticuerpos IgE de alérgenos.

Una vez realizado el diagnóstico, se pauta tratamiento, dependiendo de la gravedad de los síntomas del paciente y del tipo de alergia. En el caso de alergia alimentaria se indica suspender el o los alimentos que desencadenan los síntomas del paciente, adicional tratamiento farmacológico en caso de ingesta accidental o no accidental, inclusive adrenalina para aquellos casos de anafilaxia (estado de alergia grave). En el caso de alergia respiratoria se indica evitar el alergeno, iniciar tratamiento farmacológico.

Finalmente tanto en alergia alimentaria, así como en alergia respiratoria contamos con inmunoterapia específica (vacunas para alergia), que es el único tratamiento capaz de modificar el curso natural de la enfermedad y ha demostrado que reduce los síntomas y sobre todo mejora la calidad de vida.

 

Dra. Michelle Espinoza

Especialista en Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica

Miembro de la Sociedad Ecuatoriana de Alergia, Asma e Inmunología Capítulo Sur

Miembro junior de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica, EAACI.