La Radiología intervencionista es una subespecialidad de la Radiología en la que se utilizan técnicas de imagen para ejecutar procedimientos mínimamente invasivos. El objetivo de la radiología intervencionista es diagnosticar otratar patologías con una técnica mínimamente invasiva. Los procedimientos más frecuentemente, corresponden a:

1. Biopsias Percutáneas:

Una biopsia es la extracción de tejido de alguna parte del cuerpo para examinar la presencia de una enfermedad, permitiendo el diagnóstico precoz de cáncer, ante la aparición de cualquier tumor en alguna parte del cuerpo. Se extirpa una pequeña muestra a través de una punción con aguja, ocasionando el menor daño posible, para lo cual no se suele requerir cirugía ni hospitalización. Por lo general no resulta dolorosa, no se necesitan suturas ni curaciones, ni deja cicatriz, con escasos riesgos de complicaciones.

El período de recuperación es breve y los pacientes pueden retomar sus actividades habituales en muy pocos días.

2. Drenajes Percutáneos:

Nos permite colocar catéteres para extraer líquidos anormalmente acumulados en el interior del cuerpo, como por ejemplo:

  • Abscesos, permitiendo una rápida recuperación del paciente con el menor riesgo y daño posible.
  • Bilis: En el caso de patologías oncológicas con obstrucción de la vía biliar.
  • Orina: Para lo cual se realiza una nefrostomía, con el fin de extraer la orina acumulada en el interior del riñón.

3. Radiofrecuencia Percutánea de Nódulos Tiroideos

Un 20 y 98% de los nódulos tiroideos benignos continúa creciendo, el 30-50% de manera significativa, un 8-20% llega a generar síntomas compresivos y requieren tratamiento, siendo hasta ahora la cirugía la terapia de elección, pero conlleva entre 0,3% de complicaciones; necesitando en la mayoría de los casos anestesia general y hospitalización, con una morbilidad: hipotiroidismo, complicaciones secundarias al tratamiento con levotiroxina o complicaciones postquirúrgicas; suponiendo elevados costes y está sujeta a la lista de espera quirúrgica, la cual también puede repercutir sobre la lista de espera de la patología maligna.

Este tratamiento se emplea desde el 1998 y busca preservar al máximo la función tiroidea y minimizar la morbimortalidad del tratamiento. La radiofrecuencia produce calor y en consecuencia necrosis tisular por coagulación. Los pacientes presentan una disminución del 54% de su volumen al mes del tratamiento, al tercer mes del 72%, al sexto mes del 80% y después de 12 mes una reducción promedio del 85%. Todos refirieren una marcada disminución del volumen cervical después de los 6 meses y de los síntomas compresivos después del primer mes postratamiento.

Dra. Claudia Caracela Zeballos

Médicos Cirujana

Especialista en Radiología

Subespecialista en Radiología Intervencionista