Según recientes investigaciones, los recién nacidos necesitan ser intervenidos quirúrgicamente por presentar anomalías congénitas; estas pueden ser detectadas antes del nacimiento mediante la ecografía obstétrica, permitiendo programar el parto en un centro de atención especializado que disponga de todos los recursos para la atención de la madre y del neonato durante el pre, intra y post operatorio.

En Perú sí pueden ser resueltas las enfermedades quirúrgicas en infantes con malformaciones mediante cirugías mayores efectuadas por cirujanos pediátricos capacitados, entrenados y experimentados.

Hay enfermedades congénitas que deben ser resueltas con cirugía en la etapa neonatal: las del sistema circulatorio, nervioso, digestivo, urológico y pulmonar. Las registradas con mayor frecuencia son las del sistema digestivo, que se manifiestan con la falta del desarrollo del esófago, intestino, colon y recto, así como con el fallo parcial de la formación de la pared del abdomen.

Otra enfermedad grave que afecta a los bebés es la enterocolitis necrotizante, que gangrena gran parte del intestino; también se dan malformaciones pulmonares, y quistes congénitos, que producen dificultad respiratoria en el neonato. En todos estos casos el niño no podría lactar y por ende no sobreviviría; sin embargo, todas estas enfermedades, por más complejas que sean, pueden ser resueltas en el quirófano con resultados satisfactorios, permitiendo que el niño continúe con su vida sin problemas.

En los últimos 10 años, los medicamentos anestésicos, las máquinas de anestesia y el soporte en las unidades de cuidados intensivos neonatales han mejorado notablemente, lo cual permite que una criatura operada tenga mayor y adecuada sobrevida. De igual forma, los antibióticos de última generación, los analgésicos y la nutrición parenteral contribuyeron a mejorar la sobrevida del neonato post operado.

La administración de la anestesia por especialistas idóneos a bebés brinda confianza tanto al cirujano pediátrico como a los impacientes padres; el entrenamiento especializado de los médicos anestesiólogos en recién nacidos permite que las operaciones, incluso las más complejas, tengan el éxito deseado. Además, se cuenta la importante participación del neonatólogo intensivista, quien, sumado al equipo muldisciplinario, va a aportar los cuidados especializados necesarios durante el post operatorio. Debe considerarse, del mismo modo, la dedicada participación de las licenciadas en enfermería capacitadas en la atención del neonato crítico.

Cuando un recién nacido necesita ser intervenido, las condiciones que se le ofrece en el país son las necesarias y suficientes para brindarle resultados óptimos. La adecuada evolución de la criatura dependerá de la labor de un equipo de especialistas que trabaje en conjunto bajo guías clínicas, personalizando cada caso y detalle en la etapa postoperatoria del neonato.

Los cirujanos pediátricos comprometidos con el pequeño no solo deben conocer su diminuta anatomía, sino también la fisiología del organismo de estos pacientes, la embriología y sobre todo el dominio de técnicas quirúrgicas específicas para recién nacidos.

Pero conocer es distinto que saber: el cirujano pediátrico debe entender lo que hace y por qué lo hace. La instrucción en auditorios da ilustración y conocimientos, aunque no sabiduría; el auténtico saber es producto de años de esmerado trabajo en centros de atención quirúrgica.

El cirujano pediátrico responsable labora bajo una premisa: «En cirugía pediátrica trabajamos para una sobrevida de 85 años y no para una cura de cinco años». Esto quiere decir que cada corte y punto de sutura realizados durante la operación deben alcanzar la perfección que les permita durar toda una vida y no una sobrevida de horas o pocos años.

 

Dr. Hugo Delgado Bartra

Docente auxiliar del Departamento Académico de Clínicas Quirúrgicas de la

Facultad de Medicina de la Universidad Peruana Cayetano Heredia

Exjefe del Departamento de Cirugía Pediátrica del Hospital Nacional

Docente San Bartolomé