Aunque la cirugía convencional sigue vigente, el desarrollo tecnológico permitió avances impresionantes en el campo quirúrgico, en el cual se han concebido una diversidad de instrumentos cada vez más precisos y más pequeños, menos agresivos y más eficaces, y esto, aunado a nuevas técnicas anestésicas, áreas hospitalarias y una especialización del médico, ha permitido que la solución quirúrgica de un padecimiento sea más precisa y eficaz.

La videocirugía tuvo su origen en la ginecología, donde fue utilizada en sus inicios para la visualización y biopsia de genitales internos. Palmer en Francia (1947) y Semm en Alemania (1963) son considerados pioneros debido a que crearon el insuflador electrónico automático y efectuaron la

primera apendicectomía laparoscópica. Dubois en Francia (1987) incorporó la videocámara: la visualización magnificada del campo operatorio en un monitor permitió la participación activa de todo el equipo quirúrgico para afrontar procedimientos de mayor complejidad, contribuyendo sustancialmente a la divulgación de la videocirugía.

Hace dos décadas, la idea de que los cirujanos pediátricos serían capaces de llevar a cabo la mayoría de las intervenciones más comunes de nuestra especialidad por medio de técnicas endoscópicas fue un concepto tan ajeno y lejano como un viaje a la luna. Comenzamos lentamente porque, a diferencia de los cirujanos generales que realizan un enorme número de colecistectomías, los cirujanos pediátricos no tenemos una simple enfermedad que lleve por sí sola a aprender bien la técnica. La apendicetomía laparoscópica por apendicitis fue una elección lógica ya que nos ayudó a diagnosticar casos difíciles de dolor abdominal. Asimismo, notamos muchas cosas además del apéndice: vimos testículos intrabdominales, hernias inguinales, quistes de ovario y otros muchos hallazgos inesperados; estos nos animaron a usar el endoscopio para diagnosticar y tratar un número frecuente de otras enfermedades pediátricas.

Las ventajas de la videocirugía son:

1) La máxima visualización.

2) La mínima invasión.

3) La pronta recuperación del paciente.

La incorporación de la técnica no representó para los cirujanos de niños un cambio tan radical como el que significó en otras especialidades. La invención de nuevos instrumentos (grapadoras e instrumentos de sutura y electrocoagulación) hizo fácil dar el siguiente paso para hacer técnicas más invasivas como la esplenectomía, resecciones pulmonares y fundoplicaturas por reflujo gastroesofágico. Estas son ahora rutinarias en pediatría.

La videocirugía en niños se ha desarrollado en estos últimos años a causa de la aparición de instrumentación precisa y pequeña, así como de nuevas técnicas avanzadas, lo cual supone para el cirujano pediátrico un conocimiento y desarrollo de técnicas más rigurosas y, por ende, requieren de actualizaciones y programas de entrenamiento, que no siempre están al alcance de todos. Aunado a estos factores no se puede obviar una curva de aprendizaje que puede ser prolongada, y esto irá de acuerdo al desarrollo del escenario quirúrgico donde un cirujano pediátrico ejerce su actividad.

En la última década, hemos mejorado el cuidado de nuestros pacientes (algunas cirugías se realizan a pocas horas o días de haber nacido y otras en adolescentes), podemos extraer riñones para trasplante; reparar atresias intestinales y esofágicas; diagnosticar y tratar el cáncer; reconstruir el tracto gastrointestinal en la enfermedad de Hirschsprung y en el ano imperforado; abordar la cavidad torácica; hacer una timectomia o extirpar un neuroblastoma; y una lobectomía si fuese indicado. Muchas constituyen un motivo de consulta en la urgencia y otras pueden ser solucionadas en forma electiva y programada.

En lo que respecta a los pacientes, se disminuye el tiempo de estancia hospitalaria: ellos vuelven al colegio y juegan más rápidamente; no tienen feas cicatrices en sus cuerpos ni requieren tantos analgésicos para el dolor como antes; tienen menos complicaciones; y su cuidado es mejor de cualquier manera. La videocirugía en niños es la cirugía del futuro: implica esfuerzo y dedicación para el cirujano, pero el beneficio para nuestros niños no tiene comparación. Pese a toda la compleja tecnología que hoy se emplea y que crece diariamente, la cirugía es cada vez más una ciencia y un arte que exige a quienes la practican estudios profundos, actualizaciones intensivas y un gran humanismo.

 

Dr. J. Harry Suárez Anco

Cirujano general pediátrico, neonatal y laparoscópico de la Clínica San Felipe

Médico asistente del Instituto Nacional de Salud del Niño

Copresidente del Comité de Membresía del capítulo de América Latina del Grupo

Internacional de Endocirugía Pediátrica.