La obesidad es una enfermedad sistémica y crónica causada por la susceptibilidad genética, los estilos de vida y el entorno, además de diversos factores como la globalización, la cultura, la condición económica, la educación, la urbanización y el entorno sociopolítico (1); en el niño y adolescente es un problema mundial debido al incremento de su prevalencia y consecuencias en la salud de la población (2). El exceso de peso incrementa el riesgo de padecer enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes mellitus (DM) tipo 2 e hipertensión, generando un gran costo social (3).

La obesidad afecta el aumento de la longevidad poblacional. El 2014, se estimó que 41 millones de niños menores de 5 años presentaron sobrepeso u obesidad (5). Actualmente pueden coexistir la desnutrición crónica, el sobrepeso y la obesidad infantil (6), siendo el cambio de dieta y el estilo de vida los factores más importantes que las desencadenan (7).

Según los reportes del Observatorio de Nutrición y Estudio del Sobrepeso y Obesidad, las cifras se han mantenido estables con un 6.8 % de sobrepeso desde el 2009 y un 2.4% de obesidad infantil en el 2014. En los últimos años, la prevalencia de obesidad en infantes de 5 a 9 años ha incrementado de 7.3 % a 14.8 % del 2008 al 2014. Del mismo modo, la obesidad adolescente aumentó de 4.9 % a 7.5 % durante el periodo 2007-2014 (8).

En la actualidad, muchas afecciones vinculadas a la obesidad adulta se están presentando en niños como la DM tipo 2 —antes llamada «diabetes del adulto»—, reportada en niños de 12 años (9).

El sobrepeso se inicia gradualmente durante la infancia y la adolescencia a partir de un desequilibrio entre la ingestión y el gasto de energía, sumados a la predisposición genética. Asimismo, diversos cambios epigenéticos ocurridos durante el embarazo, la infancia y la pubertad determinan una «memoria» de experiencias tempranas, desencadenantes y reversibles que generan la susceptibilidad a la enfermedad en la adultez. De hecho, estas pueden ser heredadas por medio de las divisiones de las células somáticas y adquiridas a través de varias generaciones (11).

Los factores conductuales y ambientales pueden ser modificados durante la infancia, por lo que es importante identificar los factores de riesgo de obesidad en la población pediátrica.

La relación entre obesidad y diabetes inicia con la resistencia a la insulina, siendo el sobrepeso su principal facilitador; debido a esto, primero se identifica a niños con obesidad y luego a quienes desarrollan la resistencia hormonal. El sobrepeso altera los receptores de insulina y promueve la resistencia a esta y el deterioro de la tolerancia a la glucosa.

La pérdida moderada de peso (4.5 a 9 kg) reduce la hiperglucemia, la hiperlipidemia y la hipertensión. (12). Al desarrollarse la resistencia a la insulina, se produce una hiperfunción de la célula β incrementando la producción de dicha hormona para mantener los niveles de glicemia en parámetros normales. En caso que el paciente tenga predisposición genética al agotamiento de estas células, presentará intolerancia a los carbohidratos, dando paso a un cuadro de diabetes.

Existen criterios clínicos importantes para la sospecha de resistencia a la insulina como la presencia de acantosis nigricans, el incremento de perímetro abdominal y exámenes como la determinación del índice de resistencia; no obstante, uno puede sospechar de esta condición al encontrar un patrón de lípidos con niveles elevados de triglicéridos y niveles bajos de HDL.

Desde 1986, el Servicio de Endocrinología del INSN atiende niños diabéticos mediante el Programa de Atención Integral del Niño Diabético, siendo los casos de DM tipo 2 solo un 10 % y del tipo 1 un 90 %.

Existen reportes que la evolución de casos de DM tipo 2 es más complicada, de modo que debemos tomar diversas estrategias de intervención; para ello se requiere capacitar al pediatra en atención primaria para que realice un diagnóstico oportuno y una intervención temprana.

 

Dr. Carlos M. Del Águila Villar

Endocrinólogo pediatra

Jefe del Servicio de Endocrinología del

Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN)

Magister en Nutrición por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos