Anatómicamente la mácula se define como la parte central de 5.5mm de diámetro de la retina posterior, ubicada entre las arcadas vasculares temporales.

En el centro de la mácula se distingue la fóvea como una depresión de 1,5mm; en el centro de la fóvea se encuentra la foveola de 0.35mm y una pequeña depresión central llamada umbo con sólo 0,13mm de espesor.

En la fóvea todas las células son conos, con un promedio de 200 000/mm2. A este nivel, el pigmento macular compuesto por carotenoides (Luteína y zeaxantina), es característicamente xantofílico y está altamente concentrado en la foveola.

La mácula es la responsable de nuestra visión central y fina, lo cual nos permite ver detalles, leer o reconocer una cara. Fuera de ella no se perciben los colores, solo las variaciones de intensidad de la luz y las imágenes son difusas, sin nitidez.

Todo ello permite comprender que cualquier lesión macular produce una disminución de la agudeza visual y la capacidad de diferenciar colores.

Las enfermedades que ocasionan lesiones de la mácula se denominan maculopatías y tienen en común presentar sintomatología que afecta la visión central. Los síntomas más frecuentes son:

  • Distorsión de la visión similar a mirar a través de una espesa niebla o vidrio ondulado.
  • Una mancha oscura o punto ciego en el centro del campo de visión (escotoma central).
  • La visión de las líneas torcidas o imágenes distorsionadas (metamorfopsias).
  • Micropsias (ver objetos más pequeños) o macropsias (ver objetos más grandes).

PATOLOGÍAS DEL ÁREA MACULAR

PREVALENCIA DE PATOLOGÍAS MÁS FRECUENTES:

La DMRE es la causa más común de ceguera irreversible en mayores de 50 años en países desarrollados. En Latinoamérica la prevalencia es de 1.2% hasta 30% de la población mayor de 50 años. En Estados Unidos es de 6.5% entre los 40 años y más del 15% entre los 85 años o más. La prevalencia de RD es del 34,6% para cualquier tipo, 6,96% para la RD proliferativa, 6,81% para el edema macular diabético, y el 10,2% de RD con amenaza de la visión.

La prevalencia de Membrana epiretiniana idiopática (MER) es de 30 millones de adultos americanos entre los 43 y 86 años. El Beaver Dam Study con 1913 participantes encontró una prevalencia de MER de 34.1% y de tracción vitreomacular de 1.6%.

La miopía degenerativa es la séptima causa de ceguera en adultos en los Estados Unidos, su prevalencia es de 0,5-2% en la población blanca estadounidense y europea, en otras poblaciones especialmente la asiática es más frecuente y varía del 5 al 10 %.

El agujero macular tiene una prevalencia 3.3 por 1000 habitantes y el 60% de pacientes son mujeres.

La CRSC se presenta en 10 a 20 por cada 100 000 habitantes.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE MACULOPATÍAS

El test de Amsler, un cuidadoso examen de fondo de ojo, la tomografía de coherencia óptica (OCT) y la angiografía fluoresceínica son los exámenes fundamentales en el diag-
nóstico de maculopatías, existen otras herramientas útiles tales como: La angiografía con indocianina verde, la autofluorescencia del fondo y reflectancia en el infrarrojo cercano, la microperimetría y el electrorretinograma multifocal.

Los tratamientos actuales son numerosos: inyección intraocular de drogas (ranibizumab, bevacizumab, aflibercept, metotrexate, corticoides), terapia fotodinámica, fotocoagulación láser, cirugía (vitrectomía, traslocación macular), radioterapia, implantes intraoculares de liberación de medicamentos y antioxidantes. Sin embargo, cada enfermedad de la mácula tiene un tratamiento diferente y lamentablemente algunas maculopatías aún no tienen una cura definitiva.

PREVENCIÓN
Se recomienda en forma general que a todo paciente con antecedentes y edad mayor de 50 años, se les realice un control metabólico y examen de fondo de ojo en forma
periódica.
La exposición a la luz ultravioleta puede causar daño en la población y en personas de edad avanzada; por lo que se sugiere el uso de gafas con protección UV.
Los estilos de vida son muy importantes en la prevención de ciertas maculopatías, especialmente la DMRE. Se ha demostrado que los fumadores tienen 2-3 veces más riesgo de presentar ésta patología. La ingesta de grasas saturadas y colesterol pueden incrementar el riesgo de DMRE, por lo contrario se recomienda una dieta rica en ácidos grasos poli-insaturados de cadena larga, antioxidantes como las vitaminas C y E, carotenoides como la luteína y la zeaxantina y minerales como el zinc. Los suplementos vitamínicos con fines preventivos pueden indicarse en personas con factores de riesgo no modificables y cuando la enfermedad ya está establecida.

 

Dr. Guillermo Reátegui Escalante
Médico Oftalmólogo, Sub Especialista en Retina y Vítreo
Jefe del Departamento de Atención Especializada en
Retina y Vítreo
Instituto Nacional de Oftalmología

Dra. Raquel Karen García Lecca
Médico Residente
Instituto Nacional de Oftalmología