La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) incluye la enfermedad de Crohn (EC) y la colitis ulcerativa (CU). Ambas están caracterizadas por recaídas con inflamación crónica intestinal. Esta enfermedad afecta la calidad de vida y tiene una alta carga económica en los pacientes.

La EII es el resultado de una respuesta inmune continua y alterada frente a la flora intestinal en pacientes con predisposición genética. La EC puede afectar cualquier parte del tracto intestinal pero, usualmente afecta el ileon terminal y su compromiso es en parches. La CU sólo afecta el colon y sobre todo el recto. Los síntomas que puede presentar son: diarrea persistente, dolor abdominal, rectorragia, baja de peso y fatiga.

Para realizar el diagnóstico se debe de tener confirmación histológica. Además se debe tener en cuenta la historia clínica, examen físico, hallazgos endoscópicos y radiológicos. Existen algunos scores para definir la actividad de estas enfermedades, establecer su severidad y escoger el tratamiento adecuado. El objetivo en el manejo de esta enfermedad es inducir y mantener remisión clínica y en lo posible, lograr una remisión endoscópica de la enfermedad (mucosa).

Los pilares del tratamiento son: ácido 5 aminosalicílico, corticoides, inmunosupresores (azatioprina y 6-mercaptopurina, metrotexate, ciclosporina) y los agentes biológicos.

El Infliximab es un anticuerpo monoclonal quimérico (75% humano y 25% murino) tipo IgG1. Actúa contra el factor de necrosis tumoral alfa (TNFα). La respuesta celular frente a esta enfermedad es de tipo Th1 y tiene como mediador al TNF α, al interferón y a la interleuquina 12. Este medicamento es efectivo para: inducción, mantenimiento de remisión y para pacientes que no responden a terapia convencional.

El esquema de tratamiento y dosis sugerida es infusión de 5 mg/kg en 0, 2 y 6 semanas, para luego continuar con 5 mg/ kg cada 8 semanas, en forma indefinida. Las indicaciones para este tratamiento son: diagnóstico de EC moderada a severa y refractaria a manejo convencional.

El Adalimumab es un anticuerpo monoclonal humanizado tipo IgG1, que contiene sólo secuencias de péptidos humanos. Se une con alta afinidad al TNF, neutralizando su actividad tanto en la forma soluble, como el que se encuentra acoplado al receptor celular. Algunos pacientes en tratamiento con Infliximab presentan disminución en la respuesta con el tiempo o no toleran la infusión, lo cual se asocia a la formación de anticuerpos. En estos casos se utiliza: Adalimumab.

Existen dos corrientes en el tratamiento: “de abajo hacia arriba” (step-up therapy) y “de arriba hacia abajo” (top-down therapy). La primera es una estrategia secuencial: inicia con un tratamiento menos efectivo, pero menos tóxico. Se inicia con 5-ASA y se termina en la terapia biológica para pacientes que presentan falla a los tratamientos anteriores. Debido a su toxicidad, algunos especialistas no progresan en la línea terapeútica; conllevando a tratamientos inadecuados y desarrollando daño e inflamación tisular prolongada (estenosis, penetración).

La estrategia top-down, consiste en utilizar terapia biológica temprana para prevenir la progresión de la enfermedad.

Gran número de pacientes estuvieron en remisión sin utiliza corticoides ni cirugías. En esta estrategia no se necesita  corticoides en la fase inicial de la enfermedad, salvo que sea refractario a Infliximab. Mientras que, en la estrategia “step-up” los pacientes reciben múltiples dosis de corticoides antes de iniciar con inmunomoduladores.

Dentro de los riesgos del uso de biológicos están: infecciones oportunistas, tuberculosis, linfoma (hepatoesplénico). Aún existe controversia en relación a qué estrategia utilizar.

 Dra. Vanessa Rodríguez Zárate

Gastroenteróloga

Docente de la Universidad San Martin de Porres