El microbioma humano es el mayor complemento de especies microbianas con sus genes y genomas que cohabitan en el cuerpo humano Para muchos, el término microbio tiene una connotación asociada a la enfermedad, lo cual está muy lejos de ser cierto. Su rol en la salud debe ser considerado como base de la medicina actual y del futuro, más aún, si desde tiempos inmemorables, ha sido empleado como herramienta terapéutica por diversas culturas ancestrales. Actualmente el cuerpo humano es concebido como una perfecta máquina constituida por millones de bacterias y otros microrganismos actuando en un ecosistema: el hábitat y los residentes funcionan como unidad ecológica en una compleja relación entre los seres vivos. El sistema digestivo responde muy bien a esta definición. Dada la importancia actual de la microbiota intestinal, el 29 de mayo está dedicado al denominado “Gut Microbes importance in health and disease”.

El cuerpo humano como un ecosistema Millones de microorganismos han creado diversas “comunidades” con dinámica propia al interior del cuerpo humano a lo largo de su evolución en la Tierra. No podemos optimizar nuestra salud hasta no entender qué somos y cómo funcionamos. De los 100 billones de células presentes en cada uno de nosotros, sólo el 10 por ciento son consideradas humanas.

El resto se clasifican en bacterias, hongos y otros microorganismos. Vivir con microbios exige un acto de equilibrio biológico. Sin embargo, por lo general somos completamente ajenos a la vida microscópica que existe en nosotros. Estos organismos son beneficiosos. Con antibióticos podemos alterar el ecosistema intestinal eliminando no solo a los organismos causantes de enfermedades, sino también a las bacterias benignas, como los Lactobacillus acidophilus.

El concepto de Metaboloma Los seres humanos son superorganismos cuyo metabolismo representa una amalgama de la flora microbiana del hombre.

Las investigaciones se han enfocado en el rol potencial que juega el microbioma humano en la salud y enfermedad.

En el 2008, el Instituto Nacional de Salud Americano (NIH) apoyó la creación del proyecto del microbioma humano para caracterizar la función y composición de las especies del microbioma saludable.

Microbiota intestinal

Cuando los mecanismos de control de la microbiota intestinal fallan, ocurren alteraciones cuali-cuantitativas de la microbiota del estómago, intestino delgado y/o colon introduciendo el concepto de Disbiosis (sobrecrecimiento o reducción bacteriana). Bacterias vivas o fragmentos bacteria nos trastocan la circulación portal y sistémica, promoviendo enfermedades gastrointestinales, hepáticas y/o sistémicas.
La Microbiota Intestinal cumple funciones metabólicas y tróficas: como bioreactor energético anaeróbico; consume, almacena y redistribuye energía y degrada, de otro modo, los polisacáridos no digeribles.
En el intestino las dos phylas dominantes son los firmicutes (ej. Organismos gram positivos que incluyen Bacilos y Clostridias) y los bacteroidetes (anaerobios gram negativos incluyendo Bacteroides, Parabacteroides y Prevotellas). En contraste, las enterobacteriaceaes gram negativas, tales
como la Escherichia coli componen solo una fracción del microbioma saludable.

Las levaduras son comensales del intestino en bajas concentraciones. Las levaduras son de 0,05 – 1% del total de la comunidad microbiana, pero son 10 veces más grandes en tamaño: Estómago (<102 CFU /mL), Intestino delgado (<102 CFU /mL) y Colon (102 –106 CFU /mL).
Por lo tanto, la microbiota intestinal puede definirse como un “Complejo sistema microbiológico, responsable de la salud del huésped con la cooperación de la barrera mucosa y el sistema inmune local”

Transplante Fecal

A raíz de los fracasos terapéuticos para el control de la infección por Clostridium difficile (diarrea grave producida por uso de antibióticos), el FDA aprobó en el 2013 el uso de la transferencia o trasplante de la microbiota fecal a pacientes que sufren de esta enfermedad tras ser considerada la mayor causa de infección hospitalaria en Estados Unidos y en la mayoría de países occidentales. Esta infección de alta tasa de morbi-mortalidad afecta principalmente a pacientes añosos, debilitados o inmunodeprimidos, con prolongada estancia hospitalaria. Inusitados éxitos a la luz de los resultados aparecen reportados en meta-análisis recientemente publicados. En el ámbito de la gastroenterología, esta herramienta ha probado un potencial terapéutico también en intestino irritable y otros trastornos funcionales en enfermedad inflamatoria intestinal y en estudios preliminares de cáncer digestivo. El espectro terapéutico alcanza enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus, hígado graso, obesidad, hipertensión arterial, ateroesclerosis, entre otras; afecciones neurológicas como autismo, esclerosis múltiple, fatiga crónica, entre otros. En resumen, la meta del trasplante es reintroducir una renovada comunidad de microrganismos que permita reestablecer los equilibrios. Es el reemplazo de bacterias benéficas por las que han muerto o han sido suprimidas.

Dr. César Soriano Álvarez
Gastroeneterólogo,
Clinica El Golf – SANNA