La radioterapia es un arsenal terapéutico para el tratamiento de cáncer a nivel de órganos de la región pélvica; lamentablemente en este proceso una de las complicaciones más comunes, aunque no en todos los pacientes, es que estos lleguen a desarrollar una cistitis actínica o cistitis radica. A pesar de la evolución de la tecnología, que actualmente es más selectiva, aun no se logra que la radiación sea sólo en la zona cancerígena propagándose de alguna u otra manera a los órganos que la rodean; en el caso de cáncer de próstata y de cuello uterino los órganos más afectados son la vejiga junto al recto.

La alteración de la vejiga como consecuencia de esta radiación posee dos fenómenos importantes, uno es desarrollar una cistitis radica o dos algún tipo de neoplasia a nivel vesical; en el caso de las mujeres que recibieron radioterapia por cáncer de ovario o cuello uterino el riesgo de cáncer de vejiga aumentará 3 a 4 veces mientras que en los hombres que recibieron por cáncer de próstata aumentará este riesgo en un 50%.

La cistitis radica tiene dos fases, la aguda que dura de aproximadamente 6 meses donde el paciente mostrará síntomas irritativos y molestias al momento de orinar, pasado este tiempo viene la fase crónica, en esta etapa ya hay cambios histológicos, transformación del tejido y una alteración en el epitelio de la vejiga además de sustitución de las fibras musculares por fibroblastos que la vuelve más débil con problemas secundarios como hemorragias, disminución de la complaice vesical y hasta la aparición de fístulas vesicales.

En urología la manifestación más frecuente, y que es motivo de ingresos por emergencia son las hemorragias es decir las hematurias que pueden ir desde las más leves hasta las más severas con la consiguiente desestabilización hemodinámica, lo primero que se debe hacer es estabilizar al paciente y solicitar una serie de exámenes para evaluar la hemoglobina y descartar alguna coagulopatía que podría estar condicionando o exacerbando el sangrado. Una vez compensado el paciente, se investiga las posibles causas con exámenes pocos invasivos, luego se procede a colocar una sonda para extraer los coágulos y realizar irrigación vesical. Posterior a la compensación del paciente y teniendo en cuenta el antecedente de radiación se debe realizar una cistoscopía para determinar la causa del sangrado.

Actualmente, no existe un tratamiento definido para la cistitis radica. Existen tratamientos endovesicales y sistémicos. Últimamente ayuda mucho el ácido hialurónico endovesical que repone los glicosaminoglicanos de la pared vesical. Teóricamente existen sustancias como estrógenos sistémicos o pentosan polisulfato sódico por vía oral, pero no han demostrado porcentajes altos de efectividad.

Existen pacientes en los que el sangrado no se controla con manejos ambulatorios. Estos pacientes ingresan a sala de operaciones para una cauterización y si no logran paralizar el sangrado pasan a tratamientos más sofisticados, en el Hospital Edgardo Rebagliati hay una Unidad de Servicio de Radiología Intervencionista, donde se emboliza lo más selectiva posible la arteria que limitará la pérdida. Hay casos extremos donde la vejiga enferma al estar al contacto con la orina condiciona hemorragias recurrentes y con descompensaciones severas de los pacientes, en ese caso se realizan derivaciones urinarias altas con la posibilidad de cistectomía aunque debido a ser una zona con fibrosis secundaria a la radioterapia es de difícil realización. Lo que también se está viendo y ha dado buenos resultados es el uso de cámara hiperbárica, que es el uso de altas presiones de oxígeno que estimula la angiogénesis del tejido dañado usado en pacientes con hemorragias leves para mejorar y prevenir nuevas recurrencias.

El otro punto a tener en cuenta es disminuir los riesgos que puedan condicionar sangrado, por ejemplo, una infección urinaria que va a irritar el epitelio de la vejiga y por ello deben hacerse cultivos periódicamente. Además educarlos en no realizar esfuerzos físicos, evitar alimentos irritativos de la vejiga, evitar el estreñimiento, entre otras medidas.

No existe solución para la cistitis radica, tampoco como prevenirla en su totalidad. La radioterapia es un armamento necesario en la batalla contra el cáncer. Gracias a la tecnología y la sofisticación de los aparatos cada vez se limita más el rango de focalización de los rayos siendo cada vez más selectivos y disminuyendo así el riesgo de afectación de órganos vecinos como la vejiga. El objetivo es tener presente este diagnóstico y evaluar cuales son las posibilidades terapéuticas de acuerdo al caso.

 

Dr. Wilson Pereyra Velásquez

Urólogo – Endourologo

Medico Asistente, Hospital Edgardo Rebagliati Martins

Medico Urologo del Staff Clinica Tezza