El cáncer de próstata (CaP) representa el tumor masculino más frecuentemente diagnosticado en el mundo occidental. Es la primera causa de muerte por cáncer en países como Suecia, la segunda en EE. UU y la tercera en España.

En el Perú, los sistemas de estadística tienen aún muchas deficiencias. La International Agency for research on Cáncer, con el aval de la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó el proyecto GLOBOCAN, el cual realiza estimados de prevalencia, incidencia y mortalidad por cáncer a nivel mundial. Gracias a lo cual podemos concluir que el Cáncer de Próstata es la primera causa de morbimortalidad oncológica en el hombre, seguido del cáncer de Pulmón. Se estima que en el año 2012 la mortalidad por cáncer de próstata fue de 2080 casos, en el 2015 fueron 2316 casos y se espera que para el 2020 serán 2787 casos, cifras que crecen exponencialmente. Por tanto, es importante incrementar nuestras acciones de prevención.

El antígeno prostático específico (PSA), es un marcador específico de órgano mas no de patología tumoral, ya que se puede encontrar elevado en patología benigna inflamatoria (prostatitis) tras manipulaciones (tacto rectal, cistoscopia, biopsia prostática) y también en cáncer de Próstata. Por lo tanto, el PSA junto con el tacto rectal representan la principal herramienta de diagnóstico de Cáncer de Próstata, que requerirá confirmación histológica mediante biopsia prostática.

Desde la introducción del PSA para el diagnóstico del CaP, el escenario clínico de esta enfermedad ha cambiado radicalmente. En EE.UU. se calcula que desde los años 90, coincidiendo con la introducción del PSA, la mortalidad por CaP ha disminuido un 40% y el diagnóstico de enfermedad avanzada ha disminuido un 75%.

Existen 2 grandes estudios poblacionales publicados en el 2009, que han analizado el papel del PSA en el cribado del CaP; Por un lado, el estudio europeo (European Aleatorized Study of Screening for Prostate Cancer [ERSPC]) y por otro, el americano (Prostate, Lung, Colon and Ovarian Cancer Screening Trial (PLCO). Mientras el ERSPC objetiva una disminución del 21% en la mortalidad cáncer específica a favor del cribado en varones entre 55-69 años (RR 0,79, IC del 95%, 0,69-0,92), el PLCO no logra demostrar diferencias significativas en este sentido (RR 1,15, IC del 95%, 0,86-1,54). Donde sí coinciden ambos estudios, al igual que otros, es en el punto que los pacientes sometidos a cribado son diagnosticados en estadios más precoces. Los tumores en estadio III-IV del PLCO representan el 2,5% en el grupo de cribado (GCr) frente al 4,8% del grupo control (GC); los tumores con Gleason 8-10 son el 6,5 y el 11,5%, respectivamente. En el ERSPC, los tumores T3-T4 engloban el 9,6% (GCr) y el 21% (GC), y los tumores con Gleason 8-10 representan el 7,4 y el 16,4%, respectivamente. Es decir, prácticamente se duplica la incidencia de tumores localmente avanzados e histológicamente más agresivos en los GC.

Recientemente, el ERSPC ha publicado nuevos datos sobre la evolución de la enfermedad, objetivándose un riesgo menor de CaP metastásico en el grupo de cribado; es decir, en el brazo control existen más pacientes diagnosticados con enfermedad avanzada/metastásica y durante el seguimiento tienen más riesgo de desarrollar enfermedad metastásica que los del grupo de cribado (entre el 30% y el 42% de riesgo aumentado a los 12 años de seguimiento).

El diagnóstico de cáncer de próstata requiere de la obtención de una biopsia, la cual se realiza guiada por ecografía transrectal. Para realizar la biopsia de próstata se debe tener en cuenta la edad del 42% de riesgo aumentado a los 12 años de seguimiento).

 

El diagnóstico de cáncer de próstata requiere de la obtención de una biopsia, la cual se realiza guiada por ecografía transrectal. Para realizar la biopsia de próstata se debe tener en cuenta la edad del paciente, el volumen prostático, los hallazgos al tacto digital de la próstata por vía rectal y a la historia familiar. De tal manera que un valor de PSA sustancialmente elevado por encima del nivel normal para cierta edad, podría ser una indicación para realizar una biopsia. Descartaremos todas las posibles causas de la elevación del PSA. Se debe considerar como sospechoso un cambio desde valores previos >0.35 ng/mL/ año en los PSA < 4.0 o 0.75 ng/mL en los PSA >4.0, igualmente un examen anormal de la próstata por tacto rectal que muestre asimetría, superficie nodular, o induración es indicación para realizar una biopsia, independientemente de los valores de PSA sérico. Cuando ya tenemos el diagnóstico procederemos a clasificar paciente, el volumen prostático, los hallazgos al tacto digital de la próstata por vía rectal y a la historia familiar. De tal manera que un valor de PSA sustancialmente elevado por encima del nivel normal para cierta edad, podría ser una indicación para realizar una biopsia.

Descartaremos todas las posibles causas de la elevación del PSA. Se debe considerar como sospechoso un cambio desde valores previos >0.35 ng/mL/ año en los PSA < 4.0 o 0.75 ng/mL en los PSA >4.0, igualmente un examen anormal de la próstata por tacto rectal que muestre asimetría, superficie nodular, o induración es indicación para realizar una biopsia, independientemente de los valores de PSA sérico. Cuando ya tenemos el diagnóstico procederemos a clasificar el tipo de riesgo y establecer si la enfermedad está localizada, local- mente avanzada o avanzada, así podremos darle el tratamiento adecuado. Idealmente se debe tratar de encontrar a los pacientes en un estadio que permita una terapia curativa.

 Dra. Rocío Zavala

Médica Uróloga

Liga Peruana de Lucha Contra el Cáncer

Hospital Nacional Dos de Mayo

Profesora Auxiliar de Urología en la Universidad Mayor de San Marcos