La adecuada visualización de las arterias coronarias forma parte del estudio habitual en imagen cardiológica. Disponible hace ya más de veinte años en nuestro país, la angiotomografía coronaria es la alternativa a la angiografía convencional sin los inconvenientes derivados del acceso arterial periférico, que a pesar de ser aún el gold standard, encarece el estudio, incrementa su morbilidad y disminuye su disponibilidad en el mercado.

Es de interés general entonces un conocimiento cabal de las principales indicaciones del método. ¿Cuándo indicarlo?

Descarte de estenosis coronaria en casos de dolor torácico agudo o alteración de las pruebas de esfuerzo. El AngioTEM de coronarias tiene un alto valor predictivo negativo en estos casos. La correlación entre los hallazgos de imagen, el entorno clínico y las pruebas funcionales proporciona un mejor panorama y favorece la decisión terapéutica de estos pacientes.

Preparación quirúrgica antes de colocación de bypass o stents coronarios. La circulación coronaria comprende una serie de variantes anatómicas que hace necesario el conocimiento exacto de la anatomía particular de cada paciente antes de intervenirlo. El cirujano deberá estar al tanto de la ubicación exacta del foco estenótico, así como del porcentaje de estenosis para priorizar su manejo hacia las zonas más comprometidas de la circulación. Preparación quirúrgica del paciente no coronario.

Procedimientos como el reemplazo valvular aórtico requieren un conocimiento previo de la anatomía coronaria para no comprometer esta vital circulación durante el acto quirúrgico.

Seguimiento del paciente intervenido. Una vez excluidas de la circulación, las coronarias nativas suelen tener una pobre visualización tomográfica debido a que albergan extensos ateromas calcificados y su flujo vascular–casi siempre desviado hacia los bypasses– suele ser errático y cuando presente, escaso o filiforme. Aun así, el objetivo del estudio en este escenario se enfoca en la visualización de los injertos y de las coronarias no intervenidas.

Alternativa previa a la angiografía convencional. Mencionados ya los inconvenientes de la técnica tradicional, muchos colegas prefieren optar por el angioTEM coronario debido a posibles comorbilidades que puedan incrementar el riesgo de la cateterización (coagulopatías, por poner un ejemplo), o simplemente desean proponer a sus pacientes una alternativa más disponible y mejor tolerada.

¿Cuándo no indicarlo?

Existen algunas contraindicaciones para realizarse un angioTEM coronario. Idealmente, el médico tratante debe cerciorarse de que su paciente podrá realizarse el estudio antes de firmarle la orden. Sin embargo, cientos de pacientes al año ven suspendidos sus estudios debido a estos inconvenientes. A saber: Alergia a la sustancia de contraste. No hay mayor discusión al respecto. El estudio requiere necesariamente contraste iodado.

Nos reservamos el empleo de nuestro protocolo de reacciones anafilácticas para pacientes sin conocimiento previo de la sensibilidad a iodo. Si el paciente se sabe alérgico al contraste, colocárselo implica una responsabilidad médico-legal que nadie debería asumir.

Nos reservamos el empleo de nuestro protocolo de reacciones anafilácticas para pacientes sin conocimiento previo de la sensibilidad a iodo. Si el paciente se sabe alérgico al contraste, colocárselo implica una responsabilidad médico-legal que nadie debería asumir.

Arritmia. Este es un aspecto técnico que requiere de algunos conceptos previos que expongo a continuación: La tomografía multicorte actual dispone de una serie de técnicas que permiten la obtención de imágenes más precisas, menor tiempo de estudio y menor dosis de radiación para nuestros pacientes. El llamado gating (conocido como gatilleo en los países hispanos) implica un protocolo de adquisición que, mediante la colocación de sensores electrocardiográficos, sincroniza el disparo del tomógrafo con el latido cardiaco, para de esta manera obtener una imagen genuina de un órgano que está en movimiento durante todo el examen. Los tomógrafos de 64 cortes para arriba (los hay en nuestro medio de hasta 256) son capaces de obtener una imagen excelente con latidos cardiacos de hasta 70 por minuto. Sin embargo, si está alterado el ritmo en forma significativa, el sistema no tiene manera de sincronizarse con ese movimiento arbitrario, y los resultados suelen ser poco útiles para el diagnóstico, cuando no simplemente desastrosos.

Insuficiencia renal. A pesar de que siguen saliendo al mercado moléculas cada vez menos nefrotóxicas (un buen ejemplo son los famosos contrastes no iónicos), el riesgo de desarrollar una nefropatía se incrementa exponencialmente con la alteración de la función renal. De considerarse realizar una angioTEM en estas circunstancias, deberá asegurarse que el paciente sea sometido a diálisis dentro de las 4 horas de realizado el estudio, siempre bajo los parámetros de riesgo-beneficio.

Gonzalo Del Carpio-Bellido Vargas

Médico Radiólogo

Staff – Resocentro