Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad cardiovascular (ECV) es la principal causa de muerte a nivel mundial, ocasionando 17,3 millones de fallecidos por año (30% de todas las defunciones registradas), pero lo más importante y preocupante es que el 80% de estas muertes se producen en países como el Perú.

 La ECV engloba a la enfermedad coronaria isquémica (ECI), siendo el infarto cardiaco su mayor expresión; y a la Hipertensión Arterial (ambas entidades clínicas totalmente prevenibles). En Estados Unidos un infarto cardiaco (IMA) ocurre aproximadamente cada 25 segundos, lo que ocasiona que 1 ́200,000 americanos sufran un infarto al año y de ellos un 40% mueren. En Latinoamérica la ECV es responsable del 31% de la totalidad de las muertes.

En los últimos 20 años, el Perú ha vivido una transición demográfica y epidemiológica en salud, producto de tener una población cada vez más longeva y un cambio en los patrones de enfermedad, invalidez y muerte. Así la esperanza de vida que en el 2002 era de 71 años, se incrementó a 75 años en el 2012 (77 años en la mujer y 72 en los varones), y según el INEI la población mayor de 60 años representa el 9,21% de la población (2,807,354 habitantes) y los octogenarios que en el año 1995 era un 0,61% aumentaron a 1,1% en el 2015 y se estima que alcanzarían la cifra de 500 mil en el año 2025.

Por otro lado, las entidades gubernamentales reportaron en 1987 como la primera causa de mortalidad a las infecciones respiratorias agudas con una tasa de 209,3 muertes por 100 mil habitantes y en el año 2007 se redujo a 111,6; mientras que en ese mismo periodo de tiempo la ECI pasó de un cuarto lugar a un preocupante y creciente segundo lugar. Esta realidad sanitaria es producto de una serie de modificaciones en los estilos de vida, destacando en la actualidad un ritmo de vida estresante, una alimentación rica en sal e hipercalórica, el consumo elevado de cigarrillos, una marcada falta de actividad física propiciando el sedentarismo y favoreciendo la obesidad. Todo ello propicia una población hipertensa, dislipidémica, diabética, entre otras. Estas condiciones denominados Factores de Riesgo Cardiovascular determinan la ECI.

A continuación, estos son los principales factores de riesgo cardiovascular determinados por la ECI:

HIPERTENSIÓN ARTERIAL

En el Perú la prevalencia de hipertensión es 27.3%, lo que significa que en el país existen alrededor de 5 millones de hipertensos. Los varones tienen mayor índice de hipertensión (30.3%) que las mujeres (24.4%); y el estadío que predomina es el tipo I (20.7%) mientras que el estadío II alcanza el 6.6%; geográficamente la Costa tiene mayor prevalencia (31.6%), luego la Selva (26.6%) y finalmente la Sierra (23.3%).

HIPERCOLESTEROLEMIA

La evidencia científica acerca del papel que juega el hipercolesterolemia en el proceso del ateroesclerosis y la ECI provienen sobre todo de estudios epidemiológicos.

Comparando los resultados de la población con hipercolesterolemia en los Estudios TORNASOL, se observó un incremento significativo en estadística de 10% a 13.8% (mujeres de 11,1% a 16,0%, varones de 8,8% a 11,0%). 

DIABETES

El diabético tiene el riesgo de presentar un IMA 2 a 3 veces mayor que un no diabético y en el diabético el riesgo de muerte después de un IMA es 2 a 3 veces mayor.

La prevalencia de 3,3% hace 5 años según TORNASOL I, subió a 4,4% en TORNASOL II. Si se considera que sólo la mitad de la población sabe de su condición de diabético, la prevalencia real aproximada de esta enfermedad será 6.6% y 8.8% respectivamente; las tendencias en hombres y en mujeres son similares.

TABAQUISMO

La frecuencia de fumadores en el país en los últimos 6 años ha decrecido de 26.1% a 23.2%; los ex fumadores aumentaron de 14.4% a 18.6%. En el hábito de fumar por ciudades hay un decrecimiento en todas ellas con las excepciones de Chimbote, Cajamarca, Huancayo, Puno, Pucallpa y Puerto Maldonado.

La realidad nacional es que la mayoría de los factores de riesgo para ECI están aumentado excepto el tabaquismo, esto último demuestra que realizando adecuadas políticas de salud se puede mejorar la salud cardiovascular reduciendo la mortalidad en el país.

Dr. Carlos Enrique Ruiz Mori

Cardiólogo

Docente investigador de la Facultad de Medicina Humana – Universidad de San Martín de Porres