El Dr. Enrique Jacoy nos detalla como las politicas de nuestro país y el mundo abarcan las complicaciones de la obesidad.

¿Las políticas con respecto a la alimentación saludable en el Perú deben ir orientadas a la restricción comercial (incremento de impuestos) o a la educación del consumidor?

He trabajado por 15 años en la OPS y puedo hablar con la experiencia de haber conocido de cerca y colaborado con varios países de la región: Hay que hacer las dos cosas porque sería un contrasentido que alguien sostenga que en el Perú solo hay que educar y olvidarse de las medidas fiscales como regular el marketing de comida chatarra o establecer impuestos.
Se imagina cómo sería el mundo si la decisión hubiera sido solo educar a los fumadores y no ponerle restricciones al comercio del tabaco? Prácticamente no hubiéramos avanzado mucho o mejor dicho casi nada.

¿Cuáles son los resultados que se han obtenido en otros países al aplicar tanto la restricción como el fomentar la educación del consumidor?

En EE.UU., el público está bastante informado y ya ha comenzado un declive en el consumo de gaseosas que están siendo reemplazadas por agua. El proceso es espectacular. Por ejemplo, entre el año 2000 y 2013, el crecimiento de las ventas de los alimentos y bebidas ultraprocesadas (o comida chatarra) fue de solamente del 2.3% en EE.UU. y Canadá, para todo ese periodo. Y el crecimiento anual fue 0.2%. Sin embargo, lo opuesto ocurre en América Latina que tuvo un crecimiento de 48% en el mismo periodo, y un crecimiento anual de 3.1%. El comercio de estos productos tiene consecuencias metabólicas tremendas, hoy incuestionables
además de la obesidad, por ejemplo, elevan el azúcar en sangre, incrementan la resistencia a la insulina y causan daños severos al hígado, riñones y sistema cardio-vascular. No sólo eso, también compromete el rendimiento en el trabajo y esto genera un costo económico para las personas, la sociedad y el Estado.La obesidad es una epidemia que afecta en distintos ámbitos y el Estado debe priorizar la salud antes que el comercio.

En el caso de Perú, ojala el Gobierno cumpla con su responsabilidad dereglamentar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes. En este momento es absolutamente fundamental.

Naturalmente, hay dificultades porque sectores industriales que producen estos alimentos ultra-procesados no ven esto con simpatía, pero lo que es importante es que la función de la política pública sea la de proteger a la salud pública.

Los implicados en estas decisiones políticas sobre las cantidades recomendadas por la OMS frente a las comercializadas por la industria…¿Qué deben tomar en cuenta?

La industria de alimentos no está orientada necesariamente a la salud pública ni a la protección del consumidor. Hay que tener en cuenta que las recomendaciones de ellos sobre nutrientes no provienen de la ciencia, sino de su interés por vender. Ellos saben que hay elementos que producen adicción como la combinación perfecta de grasa, azúcar y sal. Incluso, por ejemplo, hoy se considera que el azúcar es capaz de activar los circuitos cerebrales de la adicción.
Estos alimentos están hechos para producir una enorme gratificación en nuestros circuitos de placer dentro del cerebro, como la dopamina segregada por el consumo de cocaína.
Lo ideal es que no sea muy tarde el momento en el que uno toma la decisión y para hacerlo necesitamos decisiones públicas en políticas en salud, y determinaciones personales también. Por eso yo quiero aprovechar para reiterar que ambas son importantes: las regulaciones y las decisiones personales.
“Vivimos rodeados de snacks que nos están llevando a comer como pastando sin parar, casi el día entero. Se acabó el desayuno, almuerzo y cena, y estamos pasando a un estado de comer permanentemente. Esto es un problema muy serio”.

¿Qué países de América ya han adoptado políticas públicas con respecto a los alimentos y bebidas ultraprocesados?

Bueno, en primer lugar en EE.UU. y México, existen a nivel de los Estados un esfuerzo muy grande por eliminar los expendedores de gaseosas y snacks. En Brasil, por ejemplo, ya tienen una política pública referente a la alimentación en las escuelas con más de 3 años de operación con estas restricciones. Costa Rica, Uruguay y Chile las han adoptado también hace muy poco, y Puerto Rico está a punto de tomar medidas que además de ser aplicadas en las escuelas, desean aplicar otras en el ámbito fiscal.

Estamos muy contentos con el caso de México por la reducción del consumo de bebidas azucaradas que está entre el 6% y 10% el último año. Al respecto, el único centro que ha hecho una evaluación importante de más de 50 mil personas es el Instituto Nacional de Salud Pública de Cuernavaca. Ellos han trabajado con la Universidad de Carolina del Norte y, precisamente, el resultado de la evaluación es que ha aumentado el consumo de agua embotellada, lo cual es una sustitución deseable, y esto ocurre nada más con el incremento del costo. Otro ejemplo que deseo rescatar es el caso de Ecuador, ya que ahora mismo deben estar terminando con una evaluación de lo ocurrido el primer año con el etiquetado, así que pronto vamos a saber qué impacto tuvo.

¿Cómo va la región con respecto a las acciones de etiquetado en alimentos procesados?

Existen medidas con respecto al etiquetado frontal simplificado que es como una señalización de tipo semáforo donde rojo indica que tiene un contenido elevado de cualquiera de los nutrientes críticos como el azúcar, grasa o sal.
Pero por ejemplo, existe una versión chilena que se aplicará a partir del próximo año, y que nos parece una iniciativa muy buena, que consistirá
en poner un símbolo de pare en color negro al costado del nutriente crítico que se leerá: “Este producto es alto en…”, lo que demuestra que Chile está realizando un buen trabajo para explorar la comprensibilidad de los consumidores sobre la elección del producto.

Dr. Enrique Jacoby
Asesor Regional para la Organización
Panamericana de la Salud OPS/OMS de
Alimentación Saludable & Vida Activa en
Washington D.C.